Yo, el íncreible periodista del Times que intenta salir del tremendo bache depresivo tras ser abandonado por la "supuesta mujer de su vida". En un lugar lleno de animales . Tengo que escribir sobre él, qué remedio, me dedico a esto, con esto me gano el sustento y el pan mío de cada día. Y supuestamente, amén, qué otra cosa puedo decir...
Como buen periodista, tengo que empezar a describir todo lo que veo de manera objetiva. Pero como ser humano que soy, me es incapaz. Veo animales con heridas, asustados, quebradizos, escondidos en un rincón, indiferentes a todo lo que hay a su alrededor...
...¿Qué debe haber en la mente de un animal? La verdad es que nunca me lo he planteado. Siempre he hablado de cosas relacionadas con el ser humano. Guerras, huelgas, trabajo, arte, música... ¿Esto? es nuevo para mi. La verdad es que ni se como empezar. Pero bueno, si el jefe quiere que escriba sobre animales, yo lo hago. A merced de todos menos de mi mismo...
Objetivismo. ¿Qué veo? Una enorme instalación de experimentación animal. Millones de salas donde en cada una hay una especie distinta. Sala 20: Caballos. A uno de ellos le falta una pata. No parece importarle. Sala 15: cobayas, muchas, como del orden de 50. Todas numeradas. El responsable de la sala me comenta que les están provocando un cáncer de piel para experimentar con un nuevo fármaco de bla bla bla...Que si, que vale, que les puteáis a las cobayas para obtener nuevas métodosen pos del desarrollo de nuevas técnicas científicas.
Dios, que hago yo aquí. No voy a demostrar nada a nadie, ¿el fin justifica los medios no? Esto es una pérdida de tiempo.
Sala 10, unos beagles desquiciados que hacen "guau guau guau". Bien, tomo nota, a ver que de crítica hay en un ladrido. Sala V. ¿Sala V? ¿Qué hay aquí? ¿Una mata de pelo?
- ¿Perdone, qué hay ahí?- Me intriga.
- Ah, una gata. En breve unos compañeros la quitarán de esta sala.
- Uh, ¿y eso?
- Ni idea. Es un caso raro. Vino normal y de un día para otro, ale, todo el día tirada...Tiempo perdido, habría que sacrificarla. Los veterinarios la ven como imposible: cuando se acercan a ella, se acurruca y no se mueve lo más mínimo. No reacciona, esta como...empanada...
-...Entiendo. ¿Puedo quedarme aquí un rato?
-Claro. Todo suyo
Una gata. Que esta ausente...así ¡de repente!, nadie sabe qué le pasa, se refugia entre la gente...aparentemente limpio, sano, pero, inmóvil, y...
- Deja de tomar notas.
Silencio. No me lo creo. ¿Pero qué?
- He dicho que dejes de tomar notas. Si te fijas en mí, hazlo como tiene que ser, desde la consciencia, no tomando notas. Esto no es una clase de nada, es la vida misma.
-Anonadado me hallo.- ¿Hablas?
- Y canto, aunque pocos me escuchen. Realmente, poca gente se da cuenta de que existo. Como ves, soy un caso perdido...
- Pero si estas en un centro de experimentación, se tendrán que dar cuenta de ello...Si hasta seguro que tienes un nombre, o un número
- Sí, soy el número 163, de la sala V. Pero no estoy identificada con ninguno de ellos.
- Ah. Y, ¿Cómo te llamas, en realidad?
- Pues me llamo Sara. Mira, eso no se me va a olvidar en la vida...me lo puso uno de mis hermanos, nada más nacer. ¡Sara! De princesa. Es que soy la más joven de 4 hermanos.
- Ah, que nombre más humano...¿no?
- ¡Ya! Es que yo no nací siendo gata. Era humana. De hecho, yo estudiaba veterinaria. Lo que ves es sólo el resultado de una de mis muchas obsesiones.
- ¿Obsesion? ¿De ser un gato?
- Sí, bueno. De intentar convertirme en uno.
- ¿Y por qué?
-Verás, en un viaje de tren con un compañero de la facultad, me dijo que tenía que hacer lo posible para transformar un ser humano en gato. Paranoias nuestras, ya sabes, los científicos que estamos muy locos. Me estuve comiendo la cabeza durante mucho tiempo...como lo hago, como lo hago...¡Incluso hice hasta cursos de etología felina! Lo mío ha sido una aventura de las buenas...
- Vaya, veo que lo has conseguido. ¿Enhorabuena, no?
- ¡Sí, lo mio me costó! Pero ahora tengo un grave problema...
- ¿Cual?
- Que ya no puedo ser quien soy, o quien fui. Tanto obsesionarme me ha hecho que impida volver a ser humana. Además, ee intentan sacrificar, y como ves, a gente como el responsable le importo un bledo. No consigo evitar entristecerme, estar apagada y la depresión me reconcome las entrañas. Da igual cuantos veterinarios vengan a verme, me da igual, sólo pido una cosa, una sola cosa.
- ¿El qué?
- Volver a ser yo misma. ¡Si tú...pudieras encontrar a mi amigo y decirle que me ayude...! Estoy segura que lo conseguiría, volvería a ser yo misma, no este ser peludo y feo que ni habla ni dice nada.
- Bueno, vale, pero, antes de ayudarte, dime una cosa. ¿Por que hiciste todo esto? ¿Te ha merecido la pena? Esto...de ser gato, aguantar los comentarios de la gente,vivir en una jaula, ¿aún sabiendo lo que eres...?
-...Edco, ¿no?
- Sí
- Hay cosas...que van más allá del bien y del mal. Y por ese tipo de cosas, son por las que merece la pena "perder el tiempo"







